"Igual que la luz no existiría sin la oscuridad, ni la noche sin el día; con el yin y el yang ocurre lo mismo. Son dos polos opuestos que se complementa, que se equilibran." Tengo las ideas tan fijas de cómo quiero que ocurran las cosas en el futuro, que si cambia algo en el camino no voy a saber cómo actuar. Creo que esto puede ser un gran problema. Por una parte tengo miedo, porque aunque tenga las ideas claras sé que todo no depende de mí, existen diversas variables y personas que influyen. Pero aún tengo más miedo, porque no sé si con quien quiero compartir ese camino aceptará mi modo de ver las cosas. Sé que él no tiene las mismas prioridades que yo, y ve las cosas desde otro punto de vista, no sé si eso podría llegar a ser un obstáculo demasiado grande. Yo soy la mente cuadriculada; la que quiero todo paso a paso, sin excesos; pensando que cada paso puede ser decisivo; y la que se preocupa más por las cosas (trabajo, dinero, tener un hogar, ...
Odio los días de lluvia. No es porque llueva en sí, sino por el hecho de que llueva mientras yo estoy en la calle. Hoy es uno de esos días que te levantas y ves que el sol ha salido pero a su alrededor le rodean unas nubes un tanto sospechosas . Y te dices a ti mismo: "solo voy a salir un par de horas no creo que se líe a llover mucho en ese rato" . A la hora después... sí, está lloviendo y a mares . "Pero bueno, solo son quince minutos hasta llegar a casa y tengo paraguas, no pasa nada". ¿Habéis visto en las pelis cuando una persona va andando por la calle un día de lluvia y un coche le salpica, y se pone empapada? Diréis "sí, eso solo pasa en las pelis" , hasta que un día te pasa y en esos quince minutos te pones como una sopa, y el agua te cala hasta los huesos. ¿He dicho que odio los días de lluvia? Pero, la verdad, no me importaría mirar como llueve desde la ventana de mi casa. Imaginaros un domingo de otoño, en el sofá de tu casa, rodea...
Siempre hago las cosas tal y como me las dicen, e intentando no decepcionar a nadie, pero el coraje que me da es como me lo pagan. Me echan la culpa de todo, me gritan, se quejan por lo más mínimo que haga, y no les quiero decir nada porque es lo que ellos esperan de mí. Pero estoy cansada de ser la tonta, y de callarmelo todo, porque un día de estos voy a decir todo lo que pienso y todo el mundo va a temblar. Puede que también lo pague con la gente que no tiene culpa, pero no me podré contener más.
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