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Y nos quejamos...

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Yo siempre digo que “quejarse es gratis”, ahora mismo me arrepiento. Quizás a todos nos cuesta ver qué hay más allá de nuestro horizonte. Vemos a nuestros amigos, al vecino, a tu amigo de Málaga, y posiblemente algún que otro Erasmus, pero aquí no termina todo. ¿Qué pasa en esos lugares dónde no hay apenas recursos? ¿Qué pasa con esas familias y con aquellas personas que no tiene nada para comer, o quizás solo lo justo y necesario para sobrevivir? Muchas de estas personas no tienen suficientes recursos ni económicos ni sociales para poder ir más tranquilas por la vida. Muchas de estas personas no pueden permitirse casas con materiales resistentes o con un mínimo de seguridad en la infraestructura (cosa que en España -por ejemplo- sí que nos podemos permitir). (Captura del vídeo que aparece debajo.) ¿Y qué pasa cuando en estos lugares ocurre una catástrofe natural? Si no tenían nada, ¿qué pueden tener ahora? Quizás mucho menos de lo que jamás podamos llegarnos a imaginar. ...

1-Octubre

(Para los que no seáis de España y no entendáis el contexto: Hoy se ha llevado a cabo una votación ilegal en una comunidad autónoma de España, Cataluña, que quiere ser independiente, y durante la misma ha habido bastantes enfrentamientos violentos.) Sinceramente me da vergüenza, tanto por un lado como por el otro. Sabemos que la votación es ilegal, pero eso no implica que haya que hacer CUALQUIER cosa para impedirlo. Vale que la policía y la guardia civil tengan el deber cumplir la orden de eliminar cualquier tipo rastro de una votación ilegal (solo urnas y votos, nada de personas), pero hay que evitar lo máximo posible la violencia. He llegado a ver policías tirando de los pelos a mujeres, pegándoles patadas y tirándolas por las escaleras, creo que hay mejores maneras de hacer las cosas. Esto me hace sentir vergüenza entre otras muchas cosas. Es obvio que si alguien te agrede, tú tienes el derecho de defenderte, y en ese momento veo justificado el uso de la violencia, es decir, en...

Alejados en la oscuridad

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Y de la nada vino, y me llevó a un lugar desconocido. + ¿Dónde estoy?... ¿Dónde estamos? No recibí respuesta audible pero sí una mano extendida hacia mí. ¿Qué debía hacer? ¿Confío en él o no? Qué más da, es un simple sueño. Juguemos un poco a perdernos. Me colocó delante de él y me tapó los ojos. ¿A dónde iríamos? Todo un misterio en ese momento. Una mano alrededor de mi cintura, otra sobre mismo ojos, aunque seriamente me planteé si era necesario que me tapara los ojos, la oscuridad era muy pesada como para ver algo. Afloraban diversos sentimientos. Una parte de mí sentía miedo. Estábamos alejados, nadie alrededor, no sabía cómo de lejos habíamos llegado; solo escuchaba la oscuridad de la noche, los grillos y algunos perros alejados. Aunque hay algo más cercano que sí escuchaba con claridad, su respiración cálida en mi oído y mi corazón desbocado palpitando. Tenerlo tan cerca, yo tan indefensa, notando su calor, dejándome llevar por él, tan alejados del resto del mundo...

Mi instinto (?)

Es la primera vez que me pasa. Cada vez que quedamos con él estoy expectante, con ganas de que llegue el momento y ganas de interactuar con él; aunque creo que debajo de eso tengo ganas de mucho más. El otro día quedamos mi novio y yo con unos amigos, y entre esos amigos venía él. Ese día quedamos para jugar a los bolos y a otros juegos por el estilo, como el billar. No sé por qué pero ese chico tiene algo que me atrae, no sé si es su manera de mirar, su forma de ser, su competitividad, su masculinidad, su autoestima sobreelevada, sus conversaciones pícaras… (Aunque es cierto que alguna de estas cosas en exceso me llegan a irritar.) Y ahí estaba él con todas sus cualidades revoloteándome por la cabeza. Ya habíamos estado jugando a varios juegos, y ahora volvíamos a jugar al billar. Decidieron que esta vez los equipos serían diferentes. Él me rodeo con el brazo poniéndome más cerca de él, mientras se dirigía al resto diciéndoles que esta vez nosotros dos iríamos juntos ...

Incertidumbre

No sé si lo habré contado ya, pero cada noche me imaginaba que estabas a mi lado, en mi cama. Estabas ahí, a mi lado, cuidando de mí cuando me sentía mal. Ahora siento anhelo. ¿Anhelo de no ser como era o de no ser como me imaginaba? No lo sé. La incertidumbre me mata. ¿Soy yo o eres tú? O quizás seamos los dos. Sigo sin saberlo. Quiero más, necesito más. Necesito saber que realmente estás ahí. A lo mejor soy yo la que no aprecia los pequeños detalles; o tú el que parece frío por fuera. Me da miedo que, lo que  pueden parecer pequeñas tonterías, enfríen esto que tenemos, esto que sentimos, este tú y yo. Quizás me da miedo que no sea recíproco. Quizás puedo ser yo la exagerada. Quizás… Quizás… Quizás… Podría seguir así toda la noche, pero no creo que esto solucione nada.

Tu límite

Sinceramente, me cuesta encontrar el límite. Si por mi fuera estaría todo el día a tu lado, pero tú… no sé dónde está tu límite. Todos los días dices que tienes ganas de verme , y a veces me sorprendo. Y cuando yo te digo que “si por mi fuera estaría todo el día abrazada a ti” , me dices que “tampoco es eso” . Sinceramente, me pierdo entre los límites. Los tuyos, los míos, ya no sé dónde están cada uno. ¿Te contradices o soy yo la que no entiende? No lo sé… Contigo estoy feliz, más que feliz, y es por eso por lo que quiero estar siempre contigo. Para mí eres mucho, eres mi protector, mi apoyo, mi hogar, mi amor… Quiero que este #TuyYo perdure lo máximo posible. Pero… Me da miedo dónde este tu límite, o más bien que yo lo traspase sin más, sin darme cuenta; y que tú poco a poco me vayas alejando y no solo de tu límite, sino de tu lado.

(Quizás) demasiado dependiente

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Medio desnuda imaginando lo que pasaría ahora mismo si estuviéramos juntos. Sin embargo, tú has decidido que hoy no soy tan especial, que ahora dejo de importar, que quizás hay otras cosas más interesantes. Yo no lo veo así. Ahora mismo, yo podría quitarte ese mal sabor de boca, haría que te olvidaras de todo lo malo como a ti más te gusta. Sí, sé algo que te vuelve loco, y ese algo lo tengo yo. Sí, quizás ahora lleguen mis inseguridades diciendo “tú no eres la única que podría, existen más como tú”. Odio a mi puta cabeza. ¿Por qué siempre sacas mis malditas inseguridades? De vez en cuando te las podías callar y dejarme disfrutar aunque solo sea un momento. Ahora me siento tonta, triste y sola. Me he hecho adicta a ti y no sé como desengancharme. Realmente no quiero desengancharme de ti, o al menos no del todo. Quiero ser algo más independiente de ti, porque, por una parte, tengo miedo que un día me dejes de querer y mi mundo se me derrumbe. Al estar alejada de ti t...