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Mostrando entradas de enero, 2018

Deseo

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Quiero que dejes tu sentido del humor por un rato y te fijes en mí. Mírame, fíjate, te deseo. Deseo que tú me desees igual que yo a ti. Mi cuerpo te desea. Quiero ese querer que es tan lento que de por sí embriaga. Quiero que tus ojos se posen en mí, que disfrutes de mi cuerpo, de su figura obsérvalo bien porque todo él te desea. Desea que tus manos se deslicen por su piel, que recorras cada centímetro y cada rincón tan lentamente como sea posible. Deseo tu lengua en mí, en mis labios, en mi cuello, en mis pechos, en mi vientre, en mis labios... Solo como tú sabes hacer. Quiero que tu desnudez acompañe a la mía. Quiero observarte. Quiero quererte. Quiero tocarte, acariciarte y todo aquello que termine en “-arte”. Piénsalo, imagínatelo, seguro que sabes a que tipo de arte  me refiero. Tu desnudez, mi desnudez, acompañada de tu dureza, de mi delicadeza… Podemos llegar lejos, tan lejos como tu quieras. Cuando, donde y como quieras. Me dejo a ti. Imagínatelo. Tú y

Impotencia

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"Recuerdo que cuando era pequeña, tendría entre unos 3 y 6 años, mis padres estaban peleando, no sé si entre ellos o con mi hermano pequeño. Yo me sentía muy mal por escucharlos pelear y quería hacer algo para que se sintieran mejor o más felices. Entonces decidí limpiar los cristales de la puerta de la cocina (a los que podía llegar). No recuerdo si cogí el limpiacristales o qué, pero recuerdo perfectamente que cogí un gorro de lana de los muñecos para limpiar los cristales. Cuando llegó mi madre y vio lo que estaba haciendo, no se puso contenta como yo esperaba, sino que se enfadó un poco por estar limpiado los cristales con eso." Esta fue la primera vez que yo recuerdo haberme sentido mal cuando mis padres peleaban o peleaban con mi hermano. A partir de ahí, recuerdo que mis padres siempre han estado peleando con mi hermano porque es un poco “difícil”, y yo siempre me he puesto mal ante esta situación; pero claro en esos momentos yo era invisible.